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Camino de Santiago – Última parada (de momento..)

30 de julio y seguimos descubriendo paisajes maravillosos.

Después de la experiencia del día anterior decidimos salir a las 6:00 de la mañana, fue muy bonito ver cómo iba amaneciendo, los olores eran más fuertes había una brisa que nos refrescaba y nos mantenían activos en el camino. Cada vez más nos íbamos acercando a nuestro último destino: Pamplona nuestra casa.
Con cada paso que dábamos nos daba alegría por llegar y tristeza porque se acababa nuestra aventura. Tomamos la decisión de hacer solamente estas tres etapas para ver cómo respondíamos los cinco, si íbamos a estar cómodos andando y si después de esto íbamos a tomar la decisión de llegar hasta Santiago.
Disfrutamos mucho andando, desayunamos en Zuriaín en una terraza muy acogedora, cuando ya nos disponíamos a seguir nos encontramos con una pareja de peregrinos que viajaba con su perro también. Cuando llegamos a Zabaldika nos encontramos con un merendero que nos invito a descansar un poco y a ver cómo los perros jugaban en el río persiguiéndose todo el rato.
Después nos encontramos con uno de los parajes más bonitos: la senda de Arleta , eso si , había una gran subida para poder divisar todo el paisaje.
Los perros cada vez estaban más cansados y acalorados, eso hacía que tuvieran mal humor. Cuando nos dimos cuenta de eso preferimos decirles a los peregrinos que se abstuvieran de saludarlos. Eso fue algo que nos llamo mucho la atención durante todo el camino creemos que al no tener su sitio para descansar “su casa” en cuanto parábamos en cualquier lugar ellos lo tomaban como su casa y eso suponía que estuvieran un poco más reacios a que la gente se acercara y les perturbara. En cuanto veían a alguien cerca les ladraban, nosotros no entendíamos el porqué al principio pero ya casi al final pensamos que era por esto ,así que con toda la educación del mundo les pedimos a los peregrinos que no saludaran a nuestros perros.
Cuando llegamos a Villava paramos en una terraza a tomar dos grandes refrescos, fue bonito el ver cómo nos íbamos encontrando con los peregrinos que,nos habíamos cruzado en algún punto de nuestra aventura. Ellos se acercaba y nos preguntaban sobre todo por los perros, el recibir esas preocupaciones , nos hizo mucha ilusión .
A partir de Villava lo que nos quedaba para llegar a Pamplona, ese trayecto se nos hizo larguísimo, el calor apretaba mucho ,al andar por ciudad era muy difícil encontrar sombra, paramos muchísimas veces para darles de beber y descansar. Pero por fin llegamos a nuestro destino, A nuestra casita que nos esperaba fresquita, una gozada¡¡¡
Aquí damos por terminada nuestra primera aventura perruna.